31 de Octubre, último día del mes y también el cumpleaños de mi amiga (JL). Nos juntamos en su casa, para una celebración más íntima, con los amigos más cercanos. Cuando llegué, la gran mayoría ya estaba ahí. Sólo estaban terminando algunas ingredientes para armar las fajitas. Nos acomodamos cerca de la mesa ( una extendible, que a pesar de eso igual se hizo chica, jajaja) y empezamos a disfrutar de las habilidades culinarias de JL. De lo que me hice adicta es de una crema ácida que preparó Y ( muy rica, ya sé los ingredientes, así que....).
Mientras transcurría la hora, nos instalamos en el living para conversar, varios recordaron series de su infancia ( festival del robot y de esa onda. Debo admitir que no ví nada de eso, o quizás me suenan algunos pero nunca los ví. Sólo me acuerdo de Robotech y de Lady Oscar, porque fueron las únicas que ví. El resto, sólo me acuerdo de los nombres). A medida que pasaban las horas, con la Y decidimos poner las velas que le regaló a JL en el balcón, para darle un toque más artístico y cálido. Pero los demás, pensaron que íbamos a hacer algún hechizo de brujería (jajaja, creo que la hora los afectó. Definitivamente)
Pasado la medianoche, Jlee pidió su deseo, apagando una vela ( que supuestamente sonaba... lo que nunca fue) que estaba sobre una rica torta de selva negra. Estaba tan rica, que me repetí la porción (jojojo). Cada cucharada de aquella torta, se deshacía suavemente en mi boca (mmm)
Fue una velada especial y mágica, como la misma noche a la luz de las velas...