Ya me siento como la Consuelo Aldunate, que en su columna de esta semana menciona sobre las postulaciones laborales. Aunque ella dice “ postular a trabajos es peor que buscar al príncipe azul”, lo encontré muy divertido esa parte, no sé si sea peor. Es que con los tipos, uno igual se pone más exigente a la hora de la búsqueda. En cambio con el trabajo, a veces uno no puede exigir tanto, sino que “ es lo que hay”, sobretodo cuando la búsqueda de oferta laboral es más complicado.
También dice “ Tuve que soportar que me llamaran dos veces para decirme que lo había hecho pésimo. Y eso ya es bullying”. Creo que es peor cuando te dicen “ te llamaremos” y uno queda esperando, y al final no lo hacen. ¡El colmo eso!. Esta bien que lo digan por cortesía. Pero deberían cumplir con lo dicho. Recuerdo que una vez fui a una entrevista y el señor me dijo: “te estaré llamando, ya sea si quedas o no”. Como ya estaba acostumbrada a escuchar eso y después no lo hacen, ya no me soprende. Pero al final este señor cumplió con su palabra y me llamó. Aunque no fue una respuesta positiva, realmente agradezco que haya llamado. Fue uno de los pocos, en realidad, creo que puedo contar con una mano, las veces que te llaman o mandan una carta para avisar. Realmente se agradece en esos casos.
La última parte es como tragicómico: “Estoy empezando a aterrarme con mi vida laboral. No logro encontrar un trabajo, y ya me veo que termino a pata, viviendo en una casa sin teve cable, tomando café sin marca, vistiéndome en el outlet... completamente fracasada. Porque una cosa es ser solterona, pero buen partido, y otra bien distinta es ser la que no logra nada”. Suena chistoso, pero creo que después de un tiempo que las cosas no resultan, uno comienza a dudar. Aunque suene tragicómico, uno debe seguir. Como dicen “ el que sigue la consigue”.



