
En estas últimas horas, en que la lluvia no ha cesado de caer, las calles de Santiago, se han vuelto literalmente como unos ríos. De los 2 años y 6 meses que llevo viviendo acá, ésta ha sido la más intensa en comparación al del año pasado. Si las dos Avenidas de acá, están un poco colapsadas, me imagino los otros sectores de la ciudad.
Mientras observaba cómo las personas hacían malabares para cruzar o cómo los autos trataban de evitar los pozos de agua, un pajarito se paró en mi balcón. Así que mis ojos se centraron en él. Estaba todo mojado y parecía cansado, se quedó harto rato en el piso sin moverse (¡pobrecito!). Así que fui a buscar un poco de alpiste para que comiera, pero cuando abrí un poco el ventanal ( y eso que lo moví bien despacio), se fue :-(. Igual dejé la comida ahí, por si volvía más tarde.
Con estos temporales no sólo lo pasan mal los animales que andan en las calles, también están aquellas personas que no tienen un hogar y cuyas únicas pertenencias son algunos cartones para abrigarse de estos lluviosos y fríos días. Realmente somos muy afortunados...
Mientras observaba cómo las personas hacían malabares para cruzar o cómo los autos trataban de evitar los pozos de agua, un pajarito se paró en mi balcón. Así que mis ojos se centraron en él. Estaba todo mojado y parecía cansado, se quedó harto rato en el piso sin moverse (¡pobrecito!). Así que fui a buscar un poco de alpiste para que comiera, pero cuando abrí un poco el ventanal ( y eso que lo moví bien despacio), se fue :-(. Igual dejé la comida ahí, por si volvía más tarde.
Con estos temporales no sólo lo pasan mal los animales que andan en las calles, también están aquellas personas que no tienen un hogar y cuyas únicas pertenencias son algunos cartones para abrigarse de estos lluviosos y fríos días. Realmente somos muy afortunados...






















